COLORES INVISIBLES

RETRATO DE UNA IDENTIDAD OCULTA

Trabajar duro para ganarse el pan de cada día asumiendo otra identidad, persiguiendo de la manera más humilde un reconocimiento de su actividad, que sean vistos como un trabajo legítimo, un trabajo real que aporta un poco de cultura a nuestra sociedad; estatuas con algo de humanidad en medio del caos y la desesperación. ¿En que momento somos dueños de nuestra verdadera identidad?, podríamos decir que nuestros padres nos ayudan a moldear algo de eso y dicha formación nos dará las bases para fortalecer lo que en adelante  será posiblemente nuestra nuestra esencia, nuestra autenticidad.

La sociedad nos impone muchas directrices, nos dice, nos condiciona y nos obliga a comportarnos de acuerdo al contexto pero también hay un factor importante que nos va encaminando y podríamos decir que es mucho más fuerte que nosotros mismos; la necesidad, ese impulso de querer satisfacer lo que nos hace falta, de lo que carecemos, lo que necesitamos y que de alguna manera activa el deseo de estar siempre en el siguiente nivel como lo plantea la pirámide de Maslow. La pregunta es, ¿ Qué identidad asumimos según el contexto?, o somos totalmente auténticos en el transcurso de nuestras vidas?…

Todos los domingos como de costumbre voy a la ciclovía con mi esposa y siempre veía estos artistas en mi recorrido por la carrera séptima de la ciudad de Bogotá; como pasa casi siempre, el clima es un poco nublado y lo que más me llama la atención es como sobresalen estos personajes en medio de una calle gris con sus despampanantes y vistosos trajes pero lo más paradójico es que muchas veces a pesar de sus coloridos personajes, muchos de ellos pasan desapercibidos perdidos entre tanta multitud, contaminación visual y el caos de la calle.

Hace algunos meses decidí empezar este lindo proyecto por lo cual me contacté con cada uno de estos artistas, les comenté de que se trataba y muy amablemente me dijeron, sí. Más allá de la exigencia profesional y perfeccionista del trabajo, me alegra haber conocido personas común y corrientes como nosotros, muy profesionales hasta el más mínimo detalle, trabajadoras y echadas pa’lante, como decimos coloquialmente, amables y sobre todo humildes; hice nuevos amigos, colombianos y venezolanos con los cuales compartimos experiencias y una que otra pola al calor de una linda tarde en la ciudad de Bogotá.

SILENCIO

Un recorrido fotográfico en Bogotá por la carrera séptima desde la plaza de Bolívar hasta la avenida Jiménez. También llamado “El septimazo”, un espacio para la diversión sobre todo un domingo cuando es invadida por el ruido de los transeúntes, artistas callejeros, vendedores ambulantes, turistas, ciclistas y muchos especialistas del rebusque. Proyecto realizado un domingo entre las 5 y 6 de la mañana.

BOGÓTICA

CELEBRATION

ARMONÍA Y RECICLAJE: #postalesdelacuarentena #quedateencasa #feriadelmillon

Podemos decir que algo en armonía es algo realmente bello, alegre, agradable, relajante y sosegado; como nuestro hogar, al que anhelamos siempre llegar; ese espacio al que decoramos a nuestro gusto, con lo simple o lo complicado. Buscamos de alguna manera que haya un permanente equilibrio entre el espacio y las cosas que lo componen, los muebles, el televisor, la alfombra, los cuadros, las lámparas, en fin; hasta el más mínimo detalle. Compramos y seguimos comprando cada cosa para llenar cada vacío, cada rincón que vemos porque nos agrada, nos llena, nos gusta y queremos sentirnos siempre en plena armonía. Por consiguiente, ¿porqué  nuestro planeta no puede ser el reflejo de nuestro propio hogar?. En otras palabras, nuestra conducta ecológica debería hacernos responsables desde nuestra propia casa,  desde nuestro propio comportamiento interior mas allá de la conciencia.

Según Albert Einstein sin crisis no hay desafíos y sin desafíos la vida es una rutina; posiblemente dicha rutina fue la que me impulsó a querer experimentar un poco desde mi confinamiento, mi hogar; levantarme, bañarme, tomar un café, sentarme frente a mi computador, almorzar, descansar unos cuantos minutos y volver a sentarme para seguir la rutina. Así, después de un “día normal”, sentado en la sala de mi casa, nada mas relajante que tomar una cerveza y comer unas papitas fritas mientras veo algo en el celular. Y así sucesivamente en un abrir y cerrar de ojos al mirar la barra de mi cocina veo un momento de inspiración; las latas de cervezas estaban en la misma paleta de color de la pared de la cocina como si fuera parte de la decoración, como si fuera algo intencional, un instante de sinergia visual. ¿Pero que hay más allá de simplemente observar unas latas de cerveza?; Creo que fue el impulso de hacer algo que nunca había echo, buscar entre la basura para ver que otra idea se me ocurría; sin considerarme un experto en la recolección y mucho menos hablar con la autoridad y propiedad del tema, en ese momento empecé a entender un poco el trabajo de los recolectores de basura, los malos olores de las cosas que llevan días descomponiéndose, el echo de estar agachado y tener un poco de asco y de cuidado para no chuzarme o cortarme con algo, en fin, a medida que iba sacando la basura veía como de una manera casi orgánica cada botella, cada plástico iba tomando una forma ordenada en cada espacio de la casa dando continuidad a una especie de feng shui en donde la armonía y la basura empezaban a evidenciar un equilibrio entre mi hogar y yo.